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23 enero 2019

Gini y Maduro


En la memoria y cuento de Maduro dijo muchas mentiras, pero una de las informaciones que podrían ser ciertas es que el coeficiente de Gini de Venezuela está en 0,377. Él considera que ha sido buena su política porque ha disminuido la desigualdad; la realidad es que ha sido muy mala para la mayoría.

Un comentario previo, Maduro pudo referirse al Índice de pobreza multidimensional o al Índice de pobreza humana o al Índice de desarrollo humano, todos estos analizan la esperanza de vida, el acceso a la salud y el nivel de riqueza. No puede confesar el daño que le ha hecho a nuestra sociedad. Cualquiera de los índices demuestra la precariedad de la salud de la población, los problemas para conseguir alimentos, y la pérdida de nivel de vida de la sociedad en su conjunto. Todo en socialismo.

Sin entrar en el debate de si hay desigualdad buena o mala, de antemano, la desigualdad es mala como es malo empobrecer a todos para hacernos iguales. El exceso de pobres, de gente buscando comida en la basura, es característico del socialismo del siglo XXI, es consecuencia de que los pobres, ahora, son más infortunados que antes.

El libro de Walter Scheidel El gran nivelador (Editorial Planeta S. A., 2018), hace un análisis sobre las causas que ayudaron a disminuir el coeficiente de Gini en el transcurso de la historia; en otras palabras, a reducir la desigualdad de los ingresos en la sociedad o las diferencias de riqueza en la población. En el entendido de que a mayor desigualdad hay un menor consumo, por la caída del patrimonio de la clase media y por los desajustes que crea en la economía en general. A excepción de Maduro, a nadie se le ocurre pensar que hay que llevar a más personas a vivir en la pobreza para que seamos felices. A los envidiosos les remuerde lo que tiene el otro, y eso es pecado.

Este autor, de manera poética, les da otros nombres a los jinetes de los caballos del Apocalipsis de san Juan (Apocalipsis 6). A los caballos blanco, rojo, negro y pajizo (amarillento, crema, pálido o verdoso), que corresponden a conquista, matanza, carestía y muerte. A estos nuevos jinetes que disminuyen la desigualdad los llama guerra, revolución, quiebra y plagas. Su tesis es que la historia demuestra que la desigualdad se estrecha con una gran violencia y que la estabilidad genera riqueza, lo cual conduce a la desigualdad.

Uno de los jinetes de Scheidel se llama revolución, se refiere a verdaderas revoluciones como la comunista y la francesa, no la satrapía roja que en la práctica les ha cortado la cabeza a los otros ricos, no a los suyos; por eso es que ese jinete no se analiza en este artículo. Otro de los jinetes es la peste, a la que no hemos llegado todavía, estamos cerca, así lo afirma cualquier médico epidemiólogo. Tenemos tuberculosis, malaria, sida y muchas otras enfermedades contagiosas que se podrían controlar con una política de salud como las que se llevaban a cabo en la república civil.

Quiero destacar el tercer jinete de Scheidel, lo llama quiebra, siendo el nombre completo el de Estados fallidos y los derrumbamientos de sistemas. La idea que elabora en ese capítulo es que la disminución de las diferencias materiales también se puede dar por la destrucción del Estado. Los Estados que se derrumban han afectado la riqueza de las élites, de los corruptos, de los ricos en general; eliminan las jerarquías, las instituciones, la estabilidad y la seguridad de los ciudadanos.

La lógica del planteamiento es que la caída de los ricos disminuye la desigualdad. El conflicto entre las clases dominantes afecta la riqueza y perjudica el patrimonio. Es evidente que en Venezuela el valor en dólares de los inmuebles se ha depreciado, ahora los ricos con los mismos bienes son menos pudientes. La eliminación de fuentes de riqueza como las industrias, con el desempleo asociado, impide el crecimiento económico y aumenta la pobreza. Estamos ante un cataclismo social provocado por la destrucción de las fuentes de ingreso. La guerra económica del gobierno contra la población disminuye las diferencias materiales de la sociedad. Pase hambre, luego hablamos.

Los estratos superiores han sido afectados o se fueron del país, sin instituciones ni tribunales que los protejan de la depredación de la élite gobernante, con pocas oportunidades de defender su capital, primero hay que pensar en salvar la vida luego nos preocuparemos por los corotos.

El gobierno, actuando como una cleptocracia, es el problema, no hay mejora de las condiciones de vida, no hay bienestar social. El chavismo ha pisoteado las desigualdades con sus políticas, a costa de vidas, ahorros, salud, alimentos y tranquilidad.

No sé ustedes, yo prefiero la desigualdad en la riqueza que la igualdad en la pobreza. Maduro ha logrado que el coeficiente de Gini baje a costa del sufrimiento de la sociedad.

Salga a protestar, no se quede en su casa. No importa lo que diga Maduro y su Gini, somos más pobres por su culpa, y tenemos que hacérselo saber hoy, mañana y siempre.

@rangelrachadell

08 enero 2019

Juicio a los jueces


Sabemos de los horrores del socialismo del siglo XXI, lo vemos en las calles y nos lo cuentan los que disfrutaron de las mieles del poder que huyen de esa manera indigna de gobernar. Me llaman la atención los funcionarios relacionados con el Poder Judicial, con la administración de justicia. Tenemos un Estado sin derecho y la justicia la imparten para mantenerse en el poder.

Los jueces podrían ser juzgados, así pasó luego de la Segunda Guerra Mundial. Se efectuó el juicio internacional en Núremberg a los grandes políticos y militares que gobernaron en el nacionalsocialismo, acusando al régimen nazi de ser una conspiración criminal, y los otros once juicios a distintas manifestaciones de la sociedad alemana.


De esos 11 juicios, el juicio a los médicos tuvo como veredicto que ahorcaron a 7 de los acusados, por el caso a los abogados no mataron a nadie, pero le hicieron un juicio. Fernando Albán no tuvo proceso, murió estando detenido; tampoco a los ganadores de las elecciones de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad de Carabobo, a quienes le desconocieron su proclamación sin otorgarles derecho a la defensa; suspendieron el referéndum revocatorio contra Maduro con decisiones de tribunales penales incompetentes en materia electoral; en el procedimiento judicial a los diputados ganadores en Amazonas en 2015 –con inmunidad parlamentaria desde su proclamación– les dictaron una medida cautelar que desconoció su investidura y el expediente lo metieron en una gaveta para ser decidido más nunca.

Ya escucho a los jueces invocar que seguían órdenes, que los llamaban del despacho presidencial o la señora de la casa, exigiéndoles lealtad a la causa y les decían cómo debían sentenciar. La Constitución establece que los magistrados, los jueces, los fiscales, los defensores públicos, para garantizar la imparcialidad y la independencia, no podrán llevar a cabo activismo político partidista (artículo 256), es decir, trabajar a favor del PSUV o del socialismo del siglo XXI o de la familia del gobernante. No pueden alegar obediencia debida, por cuanto no hay norma que la prevea o relación jerárquica o de dependencia con el presidente de la República o sus funcionarios o los miembros de un partido, no hay vínculo de subordinación, no se comete indisciplina ni se genera desobediencia. A menos que tengan el temor de que los vayan a matar, al igual que a empleados de Pdvsa en cautiverio, lo que significaría que este es un gobierno de delincuentes. ¿Quién lo creería?

Ese fue el caso de Ramón Eladio Aponte Aponte, magistrado huido del Tribunal Supremo de Justicia, quien reconoció que recibió órdenes directas de Chávez de condenar a Iván Simonovis, Henry Vivas, Lázaro Forero, Erasmo Bolívar, Luis Molina, Arube Pérez, Marco Hurtado, Héctor Rovain, y a su vez le ordenó a la jueza Anabella Rodríguez del Juzgado 13 de Primera Instancia en Funciones de Control en Caracas que decretara la orden de captura que le solicitó la fiscal Luisa Ortega Díaz. En Sala Penal, Aponte y los demás magistrados: Deyanira Nieves, Miriam Morando y Héctor Coronado Flores, firmaron la condena que dispuso Chávez, y solo salvó su voto la magistrada Blanca Rosa Mármol. Esta confesión es de 2012, considerando cómo se ha agravado la intervención del Poder Judicial podemos esperar muchas decisiones con estas características.

Como dijo Hermann Goering en el juicio en Nuremberg: "Una vez que llegamos al poder, estábamos decididos a mantenerlo en todas las circunstancias". Christian Zerpa, magistrado huido, declaró sobre la intervención del Tribunal Supremo de Justicia, reconoció que le daban órdenes, que los magistrados son cómplices de la dictadura. Desde la oposición lo estamos diciendo hace años, que no hay separación de poderes y que por eso es que a este gobierno no se le puede llamar democracia. Esa es la manera de mantener el dominio en toda circunstancia.

En el Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela hay de todo, desde un magistrado asesino de ancianas hasta acosadores sexuales, pasando por arrastrados al poder, una fauna muy variada que no tiene estatura ni dignidad para renunciar, huyen. Los juristas del horror, como llamó Ingo Müller a los jueces alemanes que se prestaron a los crímenes contra la humanidad y contra la libertad, no padecieron la muerte por ahorcamiento, la más vil de todas, no les pasó nada. En nuestra época, estos funcionarios se van del país, piden asilo y chismean a sus colegas, qué fácil es cambiar de bando. Capaz que vuelven al país el día que se recupere la democracia, pidan su pensión por los servicios prestados y logren una indemnización por denunciar al gobierno al que aprovecharon.

Alegarán el “firme ahí”, que usted es un bobo que cobra quince y último, recibe bono de fin de año y pernil. Estos magistrados seguirán subscribiendo las sentencias que les pongan delante, con los ojos cerrados, sin importarles las consecuencias, los inocentes, las familias destruidas, los bienes expropiados, confiscados y perdidos, los partidos intervenidos e ilegalizados, o la representación obtenida. Todo sea por la causa, la causa de cogerse los reales.

En el país de los cobardes el tuerto es rey.

@rangelrachadell

26 diciembre 2018

Caso FCU Carabobo


Entre los medios de dominación que utiliza el socialismo del siglo XXI se encuentra la resolución de los conflictos en los que tenga algún interés la oposición, lo cual hace el Tribunal Supremo de Justicia de manera parcializada, sin derecho a la defensa, con un enfoque relativista en el que los acontecimientos los adapta a sus soluciones. La estratagema es ignorar los hechos que no concuerdan con su visión de la realidad.

Lo que voy a exponer es para un país normal, en el que se respete el derecho y no haya favorecimiento ramplón a favor del gobierno. Vivimos en una dictadura que mantiene un barniz de formalidad, de independencia de las instituciones y que soñamos con una democracia. Todo es ilusión.

La reciente sentencia de la Sala Electoral (N° 102 del 27-11-2018), por la que decidió la acción de amparo interpuesta en contra de las elecciones de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad de Carabobo, generó opiniones en las redes sociales, algunas en desconocimiento de la jurisprudencia pacífica del mismo Tribunal Supremo de Justicia antes de su dominio absoluto por el chavismo.

Se dijo que el TSJ no puede intervenir elecciones estudiantiles, y esto es falso. En un Estado de Derecho no hay actos excluidos del control jurisdiccional, no hay ningún acto o contrato que no pueda ser revisado por su contradicción a la legalidad o constitucionalidad. Una federación de centros universitarios no está excluida del examen de los actos emanados de ella o de sus órganos.

La sentencia de la impugnación de las elecciones de la FCU Carabobo no es la primera que pronuncia sobre las federaciones de estudiantes. En 2004 la Sala Electoral decidió la acción interpuesta contra la proclamación de Julio Soto como presidente de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad del Zulia por la Comisión Electoral esa universidad, la cual declaró sin lugar (sentencia N° 22/2004).

La competencia para conocer las elecciones de cualquier tipo o instancia la ha venido asumiendo la Sala Electoral por mandato constitucional o por extensión del criterio de protección del derecho a la implicación democrática de los ciudadanos, tales como sindicatos, gremios, consejos comunales, clubes sociales, cajas de ahorros, juntas de condominio y otros. Es interesante que en materia de juntas de condominios dijo la Sala: “... las asambleas de copropietarios de un conjunto residencial ‘pueden darse su organización, normativa y gobierno, con las garantías constitucionales debidas que permitan su participación directa en las decisiones que les interesan a todos sus integrantes y, entre ellas, la escogencia de sus autoridades a través de sistemas democráticos de participación…”.

Mientras una organización prevea métodos democráticos sus actos con contenido electoral no serán objeto de anulación. Lo que se busca es la protección de la democracia, lo cual en un Estado de Derecho es plausible. La dictadura se aprovecha de estas protecciones.

Lo que es criticable de la sentencia es que da por ciertos hechos que por la misma redacción debieron ser confirmados de forma rigurosa, y protegiendo el derecho a la defensa de los interesados, lo cual no sucedió.

El fondo del problema es que la candidata Jessica Bello Barreto le asevera a la Sala Electoral, y esta le cree, que fue proclamada como presidenta de la federación de centros, por un acta emanada de una persona distinta al presidente electo de la Comisión Electoral, y que esto fue consecuencia de la reconstitución de la Comisión Electoral Estudiantil el 12 de noviembre de 2018 (dos días antes de la elección). Alega la candidata que Luis Eduardo León, presidente de la Comisión Electoral, abandonó la sede donde funciona la comisión electoral estudiantil y sus funciones, que el suplente del presidente Luis Eduardo León, Julio Chavero, estaba ausente de manera absoluta –ambas ausencias muy oportunas para ella– y que Luis Eduardo León declaró el 14 de noviembre a los medios que Marlon Díaz había ganado las elecciones de la FCU. Lo que infiero es la crónica de un conveniente golpe de estado a quien presidía esa comisión.

La Sala Electoral dicta una sentencia sin derecho a la defensa a Luis Eduardo León, a Julio Chavero ni a Marlon Díaz, sin conocer el procedimiento de la supuesta ausencia de funciones del presidente de la Comisión Electoral, de su notificación al obligatorio procedimiento o de la decisión; igual vale para el candidato ganador Marlon Díaz, ya que se le nombra 13 veces en la sentencia, y del cual se dice que fue reconocido por las autoridades universitarias según fue publicado en los medios de comunicación y en las redes sociales. Estas referencias a hechos públicos, notorios y comunicacionales prueban la condición que se les reconoce, por lo que se les debió otorgar a los afectados el derecho a la defensa antes de dictar la sentencia comentada que declaró inexistentes y sin efecto jurídico los supuestos actos arbitrarios e ilegítimos realizados por Luis Eduardo León, en el proceso electoral estudiantil de la Universidad de Carabobo.

Si los actos de Luis Eduardo León, al proclamar a Marlon Díaz, fueron arbitrarios e ilegítimos debieron ser objeto de un procedimiento contencioso electoral en el que se le notificara para ejercer su defensa. Pero esta es la justicia revolucionaria, se estira como un chicle y hace daño si se traga.


@rangelrachadell

27 noviembre 2018

La biblioteca de palacio


Muchos años después del bombardeo de la sede de gobierno, se encontraron algunos libros intactos y otros chamuscados. Un descubrimiento increíble, la biblioteca del dictador, lo que le gustaba leer y releer, sin prisa, ya que aseveraba que los buenos libros se leen lento, despacio, palabra por palabra, como se inició con su ma, me, mí, mo, mu.
De su puño y letra escribió la lista de sus obras preferidas que lo acompañaron en sus años de desvelo, esperando la gran idea que nunca se le ocurrió. Su preocupación fue la guerra económica que él mismo creó. Nada de lo que implementó resultó útil, y eso que despidió a algunos de sus seguidores, extrañó a otros, y hasta alguien se lanzó al vacío o por lo menos eso dice la versión oficial.
Fue inaudito encontrar la Biblia en esa lista, siendo la explicación de esa presencia que era un libro muy chistoso. Los apóstoles tenían sobrenombres, a uno lo llamaban mellizo a otro el menor. El cuento de Eutico que, mientras predicaba Pablo, se durmió, cayó de un tercer piso y se murió; o el relato del calvo que ante la burla de unos muchachos los maldijo y dos osos se los comieron. Es un libro muy entretenido, si se sabe buscar.
La Ladrona de Libros, de Markus Susak, sigue en la lista, hermosa historia, título que es sinónimo de malas costumbres.
De Francisco de Quevedo le gustaba recitar el Poema al pedo; por razones de espacio no lo voy a transcribir. El bigotudo se reía al declamar en voz alta.
De Girolamo Cardano tenía un ejemplar de Opus novum cunctis de sanitate tuenda, ac vita producenda studiosis apprime necessarium: in quatuor libros digestum. Como no sabía latín no se lo leyó.
Aparece una anotación al margen con el nombre de Celestina, sin aclarecer si es la obra de Petrarca o la de Octave Mirbeau, se sospecha es la de este último, por cuanto la primera es extensa y el señor impaciente.
Astrología para dummies, de Rae Orion, las decisiones políticas se basaban en la posición Luna y Marte, no importa que en 1543 se publicase el libro de Copérnico que desvirtuaba la seudo ciencia.
Le entretenía Diario de un niño tonto, de Antonio de Lara, subrayado y comentado, se evidencia que le dedicó su tiempo.
La mencionada lista fue afectada por el fuego. Algunos libros quedaron sin autor, como fue la obra Estudio clásico de las consecuencias no previstas, el cual le afligió hasta la tristeza en su gobierno. Auge y progreso de la estupidez (no confundir con Auge peligroso de la estupidez humana, de Gustavo Flores Quelopana). Sistema heliocéntrico del cosmos; Sobre la naturaleza y la causa de las cosas, y el imponderable In summa Imperium gaffe; con lo que demuestra su interés en variados temas que le auxiliaban en el gobierno.
Su esposa, para su cumpleaños, le regaló un bello libro titulado Todos nos casamos con idiotas, de Elaine W. Miller.
De cabecera mantenía el libro Cómo desaparecer por completo y no ser encontrado, de Sara Nickerson. Lo intentó varias veces, pero no lo logró, y eso que el palacio era grande para jugar a las escondidas.
Se encontraron dos tomos empastados en rojo escarlata con letras amarillas, el Tomo I titulado Sancionados por las medidas de Barack Obama y el Tomo II Sancionados por las medidas de Donald Trump. Él atesoraba estos libros para cuando vinieran tiempos difíciles. contenían la relación de los favorecidos por el Socialismo del siglo XXI, los que se llevaron cuantiosos recursos, los personajes que colaboran en los tiempos duros, gracias a su anuencia pudieron robar.
A su amigo González López le regaló varios volúmenes de Narraciones terroríficas (autores variados), y este se los devolvió con una nota que decía: “gracias, no me hace falta, yo tengo más imaginación que Sade y Poe”.

En el medio de la lista se encontró Los tres impostores, de Arthur Machen. Él se parecía a uno de los personajes, el otro murió un día distinto a su fallecimiento, en otro lugar y de una enfermedad que nunca se aclaró, el tercero o tercera todavía está huyendo.
Llama la atención los libros ausentes en la lista, aquellos que todo venezolano, colombiano o cubano aspirante a presidente de nuestro país debió leer, tales como: La democracia en América, de Alexis de Tocqueville. Del buen salvaje al buen revolucionario, de Carlos Rangel. Cesarismo Democrático, de Laureano Vallenilla Lanz. El poema Vuelta a la patria, de José Antonio Pérez Bonalde, y tantos otros.
Ésa era la biblioteca del dictador, innecesaria en la época del ciberespacio, en la que todo se consigue de manera digital. El gobernante tenía libros, ya que se encargó de destruir la Cantv y el Internet en Venezuela.
Las lecturas para gobernar con justicia son necesarias, aunque no indispensables, con una sola frase es suficiente: no hagas daño a los demás y repara el daño que hayas hecho.
@rangelrachadell

13 noviembre 2018

Compre dólares


No compre petros ni lingoticos, con eso no hace mercado. En cambio, con los flamantes dólares que le envía su familiar desde allende las fronteras puede adquirir ese rico solomo, la punta trasera o el lomito para la parrilla. Con el sueldo o la pensión no compra dos kilos de carne y le faltan el carbón y los chorizos. Además, cambiar divisas no es pecado.

La clase media pudo llegar a 20% de la población, y eso contando con los que había antes de que el gobierno expulsara a tantos connacionales por sus políticas erradas. Muchos de ellos guardaban el dólar de la suerte en su cartera, por aquello de que el dinero atrae al dinero. Haga una encuesta y pregunte si han visto un billete americano, de 1, 10 o de 100 –este último muy bonito y apenas tiene 5 años el nuevo diseño–. Dependiendo de la respuesta se enterará de si su interlocutor fue clase alta, media o si nunca lo ha sido. No vale: no sabe, no contesta y, cuidado, hay quien miente.

El dólar omnipresente en todas las operaciones comerciales es de gente con dinero que ganó plata o la tendrá. Si usted no piensa en dólares no sabe lo que está pasando en la economía. Regresemos a la encuesta; pregúntele a su abuelo si alguna vez abrió una cuenta en un banco de otro país, de preferencia Estados Unidos. Si el familiar tuvo riqueza, bastante, pero nunca pensó ahorrar en divisas es porque creía en esta tierra de gracia, no dudaba de sus dirigentes, tampoco se le ocurrió que necesitase confiar en una institución financiera extranjera, no importa que la inflación fuera endémica en Venezuela y superara en promedio 40% anual, llegaron los chavistas y la llevaron hasta el infinito y más allá.

Por supuesto, tener los ahorros en divisas tiene sus riesgos. Si la pregunta se la contestaron de manera positiva, siga con la encuesta. Muchos venezolanos abrieron cuentas offshore o costa afuera y fueron burlados por bancos nacionales o internacionales que no respondieron por esos depósitos, aunque prometían hacerlo. Los bancos de Estados Unidos cubren hasta 250.000 dólares por depositante, el Fondo de Protección Social de los Depósitos Bancarios (Fogade) se comprometía a pagar fabulosos 30.000 bolívares o 0,3 soberanos. Desde la crisis financiera de 2008, en el país del norte, en la que cayeron los bancos y la banca de inversión, de los cuales se creía que eran muy grandes para quebrar, no hay sitio seguro, en ningún lado, menos en Asia.

Si quiere comprar dólares, euros, petros o como se llame la moneda que entregue algún día el gobierno, empiece por perder su tiempo con el Sistema de Tipo de Cambio Complementario Flotante de Mercado (Dicom). Inscríbase, llene planillas, ofrezca sus datos, remueva los caracoles, escrudiñe la borra de café y adivine el monto que debe ofertar para hacerse acreedor de alguna divisa. Mientras tanto, entérese de las claves de la subasta. La que llama la atención es que tiene que dejar los bolívares –incluida la comisión– paralizados en su cuenta, y el dólar libre mostrenco. Si desperdicia una semana en trámites, ya que el sistema no informa las reglas claras, no le dice las horas y días en los que debe postular su solicitud, desaprovecha la diferencia cambiaria que algunas semanas ha llegado a ser de 100% de devaluación. Puede que mediante ensayo y error consiga una tendencia, tal vez, si oferta 30% de lo que está el dólar negro, le adjudiquen algo. Fuera Satanás.

Hay diferentes tasas Dicom, dependiendo del banco con el que trabaje, y el promedio publicado no le sirve de nada, apueste y pierda. El gobierno gana y se ríe. Si varias personas colocan postulaciones al posible monto del Dicom, y alguna acierta el monto de la adjudicación, júrelo que no le van a asignar nada. Es algo mágico.

En el mundo real funciona así. Dos maracuchos deciden ir a tomar cervezas y uno dice: vamos al Troly, que allí la cerveza está a dos dólares, hay música y dan pasapalos. El otro le contesta, no mi pana, no tengo suficiente dinero, mejor en el Lytro, están a un dólar. No hablan en bolívares, nuestra moneda no sirve de referencia para construir el sistema de precios, no es estable y no tiene aceptación inmediata. Ofrezca dólares, nadie los despreciaría.

Pida la cotización de un seguro, de cualquier tipo, calcule el monto de la prima, cámbielo a dólares y es posible que esa cantidad le cubra el siniestro. No me crea, pero ha pasado, esta administración ha logrado el milagro de que la cobertura de su siniestro sea menor a lo pagado para adquirir la póliza.

En noviembre de 2017 el dólar libre no costaba 1 soberano, ya ronda los 300, ninguna inversión, a excepción de contrabandear gasolina, rinde tanto. Traficar droga es peligroso y menos rentable.

Viva en dólares o sufra en bolívares.

@rangelrachadell

30 octubre 2018

Asesinatos bárbaros


El fiscal general designado por la constituyente dice que las versiones diferentes a la de ellos, en el caso de Fernando Albán, son mentiras y eso frente a la sociedad tiene “consecuencias”. No aceptan insinuaciones de asesinato. Está bien, como el fulano amenaza con consecuencias, no escribiré sobre la muerte de Albán, y de no gustarle este artículo espero que no me lance desde un piso 10. A todo evento, declaro que no voy a suicidarme.
Les puede sonar el nombre de Jorge Eliécer Gaitán, asesinado el 9 de abril de 1948, en Bogotá, Colombia. Tiene en común con Fernando Albán que fueron funcionarios públicos municipales, nacieron en Colombia y ambos...
El 18 de agosto de 1989, murió el político colombiano Luis Carlos Galán. Casi 30 años después, en Colombia, se siguen enjuiciando a los responsables intelectuales de ese asesinato. Es posible que en un futuro se pueda iniciar la investigación por la muerte de Fernando Albán, por cuanto, además de ser colombianos, ambos tienen en común que fueron...
Carlos Pizarro Leongómez, candidato presidencial colombiano, fue asesinado el 26 de abril de 1990, en Bogotá. Perteneció a la guerrilla, lo cual no justifica su asesinato. El órgano responsable de su protección era el Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), equivalente a nuestro Sebin, no pudieron evitar su muerte. Todavía, casi 30 años después, se está investigando su deceso. Pizarro y Albán tienen en común, según la versión del fiscal, que ambos estaban vivos mientras volaban, lo que no dice es que fueron...
Dejemos tranquilos a los colombianos y su extenso historial de asesinatos políticos, sobre todo si aspiraban a un cargo de elección popular. Recordemos otra muerte.
Tal vez no conozcan la historia de Giacomo Matteotti, diputado italiano que se opuso a las políticas represivas del fascismo dirigido por Benito Mussolini. Fue el jefe del Partido Socialista Unitario -no confundir con el Partido Socialista Unido de nuestro país-, denunciaba el fraude electoral y la violencia de los fascistas; casi que el mismo discurso de la oposición en general y de Fernando Albán en particular. A Matteotti lo mataron en Roma, el 11 de junio de 1924, luego de ser secuestrado el día anterior. Ambos políticos tienen en común que fueron...
Sobre el secuestro, aclaro, según la Ley Contra el Secuestro y Extorsión, un secuestrador es “Quien ilegítimamente prive de su libertad, retenga, oculte, arrebate o traslade a una o más personas, por cualquier medio, a un lugar distinto al que se hallaba, para obtener de ellas o de terceras personas dinero, bienes, títulos, documentos, beneficios, acciones u omisiones que produzcan efectos jurídicos o que alteren de cualquier manera sus derechos a cambio de su libertad, será sancionado o sancionada con prisión de veinte a treinta años”.
En esta definición se puede subsumir al Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), cuando detiene a una persona sin orden judicial. Si le parece una exageración lo que digo, por favor, lea la Constitución en el Artículo 44. La libertad personal es inviolable, en consecuencia: 1. Ninguna persona puede ser arrestada o detenida sino en virtud de una orden judicial, a menos que sea sorprendida in fraganti. En este caso será llevada ante una autoridad judicial en un tiempo no mayor de cuarenta y ocho horas a partir del momento de la detención. Más adelante, en el mismo artículo, se expone: Toda persona detenida tiene derecho a comunicarse de inmediato con sus familiares, abogado... o persona de su confianza, y éstos..., a su vez, tienen el derecho a ser informados... del lugar donde se encuentra la persona detenida, a ser notificados... inmediatamente de los motivos de la detención y a que dejen constancia escrita en el expediente sobre el estado físico y psíquico de la persona detenida, ya sea por sí mismos o con el auxilio de especialistas.
Nada de lo anterior ocurrió con Albán y muchos otros. ¿Y el Ministerio Publico?, bien gracias.
Sigamos con Matteotti. Este legislador propugnaba la unión de los factores políticos de izquierda en contra del fascismo que era el enemigo común. Cualquier parecido con las circunstancias actuales es coincidencia. Las malas lenguas le atribuyen a Mussolini responsabilidad moral por la muerte de un diputado que se opuso a su gobierno; en Venezuela ¿quién tiene la responsabilidad moral por la defunción de un opositor en instalaciones militares? Buena pregunta para el fiscal designado de manera distinta a la establecida en la Constitución.
Estamos en presencia de la violencia ilegítima ejercida por el Estado y, más grave, de manos de militares, que incumplen su deber de proteger a los ciudadanos, lo cual me recuerda la respuesta de Juan el Bautista, cuando proclamaba el bautismo de conversión para el perdón de los pecados: “Preguntáronle también unos soldados: ‘Y nosotros ¿qué debemos hacer? Él les dijo: ‘No hagáis extorsión a nadie, no hagáis denuncias falsas, y contentaos con vuestra soldada”. (Lucas, 3 – 14).
Lo que tienen en común los mencionados políticos es que fueron hombres, nada más. Viva Tarek.
@rangelrachadell

16 octubre 2018

Pacto político ficcional


Vivimos en un mundo extraño, de ficción, es tan dura la realidad que tenemos que fingir un entorno manejable. Al día a día en Venezuela le falta algo, la narrativa de lo que el gobierno quiera que se entienda como realidad es pobre, la de ambos bandos debe mejorar, un poco de verdad es suficiente.

La relación entre el opositor, el seguidor del gobierno y los desencantados es como la que permite la existencia del pacto político ficcional. En la literatura de ficción es necesario aceptar la solución que plantea el autor para seguir la narración de la novela.

Un ejemplo de ficción en política es la muerte del concejal Fernando Albán. La narrativa del gobierno es confusa, no se sabe ni se cree que murió en manos de sus captores, si en verdad se suicidó de tal manera, la razón por la que fue detenido no está clara o, por lo menos, no se indica su participación en el supuesto hecho por el que fue detenido. El cuento está inconcluso.

Algunas de las recomendaciones para leer y escribir ficción son las siguientes:

1. El lector no debe analizar el argumento que se le presenta. Es chavista, cree todo lo que le dice el gobierno, más si absuelve a su presidente de toda responsabilidad de la tragedia que estamos viviendo. No importa que la versión sea inverosímil, no puede dejar de aceptar que lo planteado es la única solución posible. Los elefantes vuelan, los baños sin ventana existen para que se puedan lanzar desde allí los opositores, la guerra económica no la promueve la autoridad, aunque sea consecuencia de sus políticas económicas.

2. El lector no hace juicios sobre la historia que le cuentan. Es chavista, puede pensar que los hechos narrados son imaginarios, pero no son mentiras. Lo que le informan por medio de la hegemonía comunicacional no son patrañas, provienen de su querido gobierno mientras estén dentro del contexto de la obra. Los opositores son malos, intentaron matar al presidente, tomar represalia contra ellos es un imperativo. No importa que ninguno de los magnicidios anteriores fueran simples anunciados o que el dron sea un aparato que tiene años prohibido en Venezuela y no es normal que se permita que sobrevuele un acto en el que está el presidente.

3. El lector no puede imaginar lo que ve el autor. Es chavista, la versión aportada es la necesaria, a menos que se quiera que esté enterado de otros detalles. Ante una muerte en un centro de reclusión solo es posible que el difunto se haya quitado la vida, no que muriera a consecuencia de torturas, eso no pasa en los calabozos del gobierno. Las ventanas existen para ser utilizadas como vía de escape, si hay una ventana tiene que existir un vacío a continuación.

4. El lector no debe identificar al autor en la obra, no tiene presencia ya que es de carne y hueso, y como estamos hablando de ficción desaparece. Los que han dado la cara por la muerte del concejal Albán son: el fiscal designado por la constituyente, el cual es un personaje de segunda categoría en el texto, y el ministro de Interior Justicia y Paz, Néstor Reverol, el resto de los actores no son identificados, pero allí estuvieron. En sus discursos, con o sin cadena, no se menciona al difunto, no se asoma en el relato, aunque todos sabemos quién es el responsable de lo que pasa.

5. El lector exige un mínimo de concordancia entre la ficción y el comportamiento del personaje. Si la protagonista es una linda muchacha que cocina delicioso, esta chica no puede trabajar en el Sebin, no asesina a los presos, sean estos diputados, concejales o jóvenes que protestan. Los funcionarios del Sebin no hacen tortas ni decoran con pastillaje.

En el gobierno del socialismo del siglo XXI todo es posible, la mentira es irrelevante, lo que cuenta es la versión que queremos creer, siempre que se perciba un equilibrio entre el relato y los hechos.

Sebastián Castellio, con su credo de la tolerancia, se opuso a Juan Calvino, encargado de la persecución religiosa en Europa y la muerte de Servet, y argumentó que no hay doctrina que justifique matar a otro hombre por sus ideas. No importa cuál sea la versión que usted quiera creer del fallecimiento del concejal Albán, yo prefiero decir como Castellio: “Matar a un hombre no será nunca defender una doctrina, será siempre matar a un hombre”.

@rangelrachadell